¿Conoces el origen del Halloween?

costa_blog_halloween

Cada vez más está de moda celebrar Halloween, un día en el que calabazas, fantasmas y calaveras son los protagonistas. Los niños quieren disfrazarse y en muchos pueblos y ciudades ya se practica el “truco o trato”. Sin embargo, es probable que desconozcamos la procedencia de esta festividad.

Halloween, origen celta

El origen de la celebración de Halloween tiene lugar en las tierras celtas. Conocido como Samhain, se festejaba el final de la temporada de cosechas. Los celtas creían que durante esta fiesta de transición (de un año a otro), se abrían las puertas de otro mundo: el de los espíritus. Durante la noche del 31 de octubre se abrían las grutas de las hadas para que los mortales más atrevidos cruzaran sus puertas y se adentraran en el mundo de los sidhe (el mundo de los seres feéricos). En aquella época se les tenía un gran respeto a estas criaturas místicas, por lo que los pueblos celtas no acostumbraban a dejar sus hogares durante la víspera de noviembre.

Con la llegada de los romanos y más tarde, del cristianismo, se declaran el Samhain y las creencias celtas en general, prácticas heréticas. Los papas Gregorio III y Gregorio IV instauran el All Hallow’s Eve, o lo que es lo mismo, la víspera de Todos los Santos. El título All Hallow’s Eve fue variando con el tiempo debido a su pronunciación y finalmente se acuño el término Halloween en 1975.

A pesar de que se celebra el día 31 de octubre en lugar del 1 de noviembre, Halloween y el Día de Todos los Santos (más tradicional en nuestro país) comparten la misma esencia.

¿Qué actividades son típicas de Halloween?

Algunas de las actividades más famosas e internacionales del Halloween son:

  • Truco o trato: en inglés, trick-or-treat, consiste en ir de puerta en puerta pidiendo caramelos y otras recompensas. En caso que los dueños de la casa se nieguen a colaborar ¡que estén preparados! Sufrirán las consecuencias de una travesura.
  • Calabazas terroríficas: la costumbre de tallar caras en las calabazas para después iluminarlas con una vela no busca otra cosa que espantar a los espíritus. Dice la creencia común que si decoras las puertas de tu casa con estas terroríficas calabazas los espíritus no se atreverán a entrar a tu casa.